Casi todos nosotros tenemos, en nuestra lista de asuntos pendientes, ciertas tareas que son sistemáticamente ignoradas –procrastinadas–, de modo que pueden pasar semanas, o incluso meses sin ser completadas.
Las causas de este fenómeno pueden ser múltiples, pero sin duda una de las causas más comunes es que percibimos dichas tareas como muy complejas o demasiado pesadas.

El consejo de Nicolás Maquiavelo "divide y vencerás" te servirá bastante para destruir esos obstáculos que te impiden lograr tus metas.
Cuando afrontamos una tarea difícil o que necesita mucho tiempo para ejecutarse, inconscientemente tendemos a ignorarla, especialmente si en la misma lista tenemos otras tareas más agradables y sencillas.
Este comportamiento se ve retroalimentado por el hecho de que completar rápidamente varias tareas genera sensación de avance. No nos damos cuenta de que las tareas sistemáticamente procrastinadas suelen ser cuestiones más importantes, por lo que terminarlas puede aportarnos más valor que ocuparnos de las otras tareas.
En estos casos hay un truco que siempre funciona: dividir la tarea en subtareas, y afrontar las subtareas una a la vez. Si dividimos el trabajo en fragmentos más manejables, eliminaremos la barrera de la complejidad y del tiempo para nuestro subconsciente. Una vez definidas las tareas más pequeñas, podemos atacarlas de una en una, en una o varias sesiones de trabajo, disfrutando de la sensación de avance en algo verdaderamente importante. Finalmente, casi sin darnos cuenta, nos encontraremos con la tarea finalizada.













A grosso modo, es una solución aceptable para afrontar la isatisfacción que te producen algunas tareas. Gracias por este útil consejo…